¿Qué es la rubéola?
¿Quién está en riesgo?
La rubéola afecta principalmente a:1
Población no vacunada
Gestantes
La enfermedad es leve en niños y las complicaciones no son comunes, siendo más frecuentes en mujeres adultas.1
En casos raros, la rubéola puede causar problemas graves, como infección del cerebro y sangrado.2
La infección durante el embarazo, sobre todo en el primer trimestre, puede ser causa de aborto espontáneo, muerte fetal, muerte prenatal o malformaciones congénitas, que constituyen el llamado síndrome de rubéola congénita.2
¿Cuáles son sus signos y síntomas?
En los niños, la rubéola generalmente causa:1
Fiebre baja
Manchas rojizas
en la piel que comienzan en la cara y se extienden al resto del cuerpo
Náuseas
Conjuntivitis leve
Ganglios, principalmente del cuello, inflamados
Especialmente en pacientes jóvenes, puede causar:1
Ganglios, principalmente del cuello, inflamados
Síntomas parecidos al resfriado (tos, secreción nasal y ojos rojos)
Dolor en las articulaciones
Conjuntivitis leve
¿Cómo se transmite?
La rubéola se contagia cuando la persona infectada tose
o estornuda.2
La enfermedad es más contagiosa cuando el individuo infectado tiene manchas rojas en la piel, pero el virus puede transmitirse desde 7 días antes de que aparezcan
las manchas rojas. Las personas que no tienen síntomas también pueden transmitir el virus.2
¿Cómo se puede tratar?
No se dispone de un tratamiento específico para la rubéola, pero se pueden controlar los síntomas. Recuerda consultar a tu médico.3
¿Cómo se puede prevenir?
La vacunación es importante para la prevención de la rubéola:3,4
Una forma de prevenir la rubéola es vacunarse con la vacuna combinada
contra el sarampión, paperas y rubéola.
Para evitar la propagación de la rubéola se recomienda:3,4
Que te quedes en casa o no vayas a la escuela o al trabajo durante 5 días después de que comience
la erupción.
Evitar el contacto cercano
con gestantes.
La información contenida en este material tiene fines educativos y de concientización. Toda persona debe adoptar hábitos de cuidado y prevención en salud, y mantenerse al día con las medidas recomendadas para prevenir enfermedades inmunoprevenibles y otras condiciones evitables. La vacunación, el control médico regular y la adopción de estilos de vida saludables son pilares fundamentales para preservar la salud en todas las etapas de la vida. Para orientación personalizada, consulte siempre con un profesional de la salud.
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